Cómo elegir los colores de tu marca (y no arrepentirte después)

Elegir los colores de una marca parece sencillo. Abres Canva, buscas una paleta bonita, pruebas cuatro combinaciones y te quedas con la que más te gusta. Hasta que llega el momento de diseñar una publicación, preparar una tarjeta de visita o actualizar la web y descubres que aquellos colores que parecían funcionar tan bien juntos ya no te convencen tanto. Y vuelta a empezar.

Los colores de una marca no deberían elegirse únicamente porque quedan bonitos. También tienen que representar su personalidad, funcionar en diferentes formatos y ayudar a que las personas la reconozcan. Vamos a ver cómo elegirlos con un poco más de criterio y bastante menos improvisación.

1. Antes de elegir colores, piensa en tu marca

Puede que te encante el rosa pastel, pero ¿encaja con lo que quieres transmitir? ¿O lo estás eligiendo porque has visto tres marcas preciosas en Pinterest? No hay nada malo en inspirarse. El problema aparece cuando escogemos una identidad visual pensando únicamente en nuestros gustos y olvidamos para quién estamos diseñando. Antes de empezar a guardar códigos HEX, hazte algunas preguntas:

  • ¿Qué personalidad tiene mi marca?

  • ¿A quién quiero dirigirme?

  • ¿Qué quiero que sientan las personas cuando la vean?

  • ¿Cómo quiero diferenciarme de otras marcas de mi sector?

Una marca que busca transmitir exclusividad probablemente tendrá unas necesidades visuales distintas de otra que quiere comunicar diversión, espontaneidad y cercanía. Primero define qué quieres comunicar. Después decide cómo quieres que se vea.

2. La psicología del color importa (pero no hace milagros)

Seguramente has escuchado que el azul transmite confianza, el rojo pasión y el verde naturaleza. Y sí, los colores pueden generar determinadas asociaciones. Pero reducir toda la psicología del color a una lista de significados sería simplificar demasiado las cosas.

Un rojo oscuro puede resultar elegante y sofisticado, mientras que uno muy saturado puede transmitir energía y urgencia. Ambos son rojos, pero generan sensaciones diferentes. Lo mismo ocurre con el azul. No comunica lo mismo un azul eléctrico que un azul grisáceo.

El contexto, la saturación, la luminosidad y los colores que lo acompañan también influyen en cómo percibimos una composición. Por eso, en lugar de preguntarte qué significa un color, prueba a preguntarte ¿qué sensación genera este tono concreto cuando lo utilizo en mi marca? Ahí empieza lo interesante.

3. No necesitas diez colores para tener una buena identidad visual

Uno de los errores más habituales al crear una paleta es añadir colores porque nos gustan, sin pensar demasiado en cómo vamos a utilizarlos. Un azul por aquí, un rosa por allá, un verde que quedaba precioso en aquella plantilla… Y, cuando te das cuenta, tienes una paleta con ocho colores que no sabes cómo combinar. La solución no es necesariamente utilizar menos colores, sino establecer una jerarquía clara.

Color principal

Es el color que tendrá más protagonismo en tu identidad visual. Debería representar bien la personalidad de tu marca y ayudarte a construir reconocimiento.

Colores secundarios

Complementan al principal y aportan flexibilidad. Son útiles para crear composiciones diferentes sin perder coherencia.

Colores neutros

Blancos, cremas, grises, negros suaves… Quizá no sean los más llamativos de la paleta, pero son fundamentales para crear equilibrio, facilitar la lectura y dar espacio al contenido.

Color de acento

Es el pequeño toque que utilizas para destacar determinados elementos: un botón, un dato importante o algún detalle gráfico. No tiene por qué aparecer en todas partes. De hecho, suele funcionar mejor cuando se utiliza con moderación. No se trata de utilizar todos tus colores en cada diseño. Se trata de saber cuándo utilizar cada uno.

4. El blanco puro y el negro puro no son tus únicas opciones

En AFG ya hemos hablado de esto en Instagram, pero merece la pena recordarlo. Cuando diseñamos, solemos recurrir automáticamente al blanco #FFFFFF para los fondos y al negro #000000 para los textos ¿Está mal? No. ¿Hay otras opciones? Muchísimas.

Un blanco ligeramente cálido, como #F7F4EF, puede aportar una sensación más acogedora que un blanco puro. Un negro suave, como #292929, puede resultar menos contundente en determinadas composiciones. Y lo mismo ocurre con el rojo, el azul o cualquier otro color. A veces, una pequeña variación en el tono es suficiente para que un diseño cambie por completo. Eso sí, hay algo que nunca deberías sacrificar por estética: la legibilidad. Un texto gris clarito sobre un fondo beige puede parecer precioso, pero si cuesta leerlo, tenemos un problema. El contraste entre texto y fondo es especialmente importante en páginas web, publicaciones informativas y diseños que contienen bastante texto.

5. Prueba tus colores antes de decidirte

Una paleta puede quedar espectacular en un moodboard y no funcionar tan bien cuando empiezas a utilizarla. Por eso, antes de darla por definitiva, haz algunas pruebas.

Diseña una publicación de Instagram, una portada para un reel, una tarjeta de visita y una sección de tu web. Comprueba cómo se comportan los colores cuando el espacio cambia, cuando hay fotografías o cuando necesitas destacar información. También puedes probar diferentes proporciones. Quizá tu color principal funciona mejor en pequeños detalles que ocupando todo el fondo.

Y no olvides comprobar cómo se ven los diseños desde el móvil. Un contraste que parece suficiente en el ordenador puede resultar difícil de leer en una pantalla más pequeña. Una buena paleta no solo queda bonita. También funciona cuando tienes que utilizarla.

¿Necesitas ayuda con la identidad visual de tu marca?

En AFG Comunicació trabajamos el branding y el diseño gráfico para ayudar a las marcas a encontrar una identidad visual coherente, reconocible y con personalidad. Desde la elección de colores y tipografías hasta el desarrollo de una identidad que funcione en redes sociales, web y materiales corporativos. Porque diseñar no es simplemente decorar. Es comunicar con intención.

¿Hablamos de tu marca?

Siguiente
Siguiente

Qué es una identidad visual y por qué tu marca la necesita